¿Dónde está el Cordero?

Dónde está el Cordero

El proyecto de Dios para la vida del hombre es muy simple. El Cordero fue una figura usada por Dios desde los primeros días. Cuando Dios habló con Caín y Abel, les pidió una ofrenda. Caín ofreció el fruto de la tierra y Abel ofreció al cordero.

También existe esta referencia en la historia de Abrahán e Isaac. Siendo Abrahán y Sara ancianos, Dios les promete un hijo a ambos. Nace entonces el niño Isaac. Tiempo después, Dios le pide a Abrahán que sacrifique a Isaac. Éste era un hecho notorio que marcó no sólo la vida de Abrahán, sino de todo el pueblo de Israel hasta nuestros días. Era su único hijo y Dios le pidió que lo sacrificara. Cuando Abrahán sube con Isaac para sacrificarlo al Señor, Isaac le dice: “He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto?” Génesis 22:7

Lo vemos también en el traspaso de la herencia de Isaac. Mientras Esaú, quien tenía el derecho de primogenitura, se va lejos para cazar algo para hacerle el guisado al “viejo” Isaac, su madre le dice a Jacob que vaya deprisa a buscar el cordero, que estaba en el redil de la casa, para hacer el guisado.

En todos los momentos decisivos del proyecto de Dios para con el hombre, la figura del Cordero estaba presente.

La Figura del Cordero Usada por Dios 

Carnero

Carnero

En la experiencia de Abrahán con Isaac está presente la figura del Cordero. Dios marca
la vida de un hombre de una forma individual e íntima. Dios trata personalmente con el hombre. Pero en la experiencia de Jacob, notamos también la presencia del Cordero, pero como símbolo del traspaso de la herencia patriarcal; Isaac transmite a Jacob la herencia del patriarcado.

La tercera experiencia donde vemos la presencia del cordero es en la salida del pueblo de Dios de Egipto, después de 400 años de cautiverio. La orden era: “mata al cordero, pon la sangre sobre los postes y dintel de las puertas y coma el cordero” (Éxodo 12). Israel ya había sido liberado, pero se necesitaba al Cordero.

La figura del Cordero se afirma cuando Jesús viene al mundo y es señalado por Juan Bautista en el Jordán, cuando dice: – “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” (Juan 1:29). El Cordero fue muerto. Jesús vino al mundo, murió en la cruz y estableció una nueva orden para las cosas.

A partir de ese momento, hay salvación para el hombre, para todos los que acepten, que participen del Cordero. Así Jesús toma el pan y el vino y usa estos elementos para simbolizar su muerte hasta que él vuelva. Se instituye entonces la Iglesia, la universalidad, el Evangelio, la gracia del Señor derramada sobre el mundo para salvar al hombre y el entendimiento de que Dios usa la figura del Cordero en todo momento para la vida de aquellos a quien él ama.

“¿Dónde está el Cordero?”

La iglesia está ingresando en su tercer milenio de existencia. Aún cuando el conteo del hombre no sea preciso, lo que importa realmente es que la iglesia tiene el completo entendimiento de que el reloj de Dios marca con precisión un momento especial: el momento en que Jesús vendrá a buscarla; es la salida de la iglesia de este mundo. No podemos determinar el día ni la hora, pero Jesús habla de una generación que no pasará, y esa generación es la de los hechos que vienen sucediendo en las últimas décadas.

¿La Iglesia saldrá de este mundo? ¿Será arrebatada? Sí, claro. Todos los profetas, apóstoles y el propio Jesús, mencionaron este acontecimiento, mostrando que el lugar de la Iglesia no es en este mundo. El arrebatamiento es el proyecto de Dios para el hombre. Pero aún queda por responder: “¿Dónde está el Cordero?”

Abrahán era un ejemplo de obediencia, de la fe que se instituiría en la eternidad, que llevaría al hombre a conocer la salvación a través de Jesús (el Cordero). En la vida de Jacob la marca era la herencia patriarcal. Más tarde en la bendición de la salida del pueblo de Israel de Egipto. En ese momento, la marca no debería ser jamás olvidada. La sangre del Cordero estaba en las puertas, y él mismo era el alimento de la familia. Israel era ahora un pueblo libre, una gran nación, un pueblo con identidad que se dirigía a su propia tierra.

Jesús (el Cordero) vino al mundo y el tiempo pasó. La lucha de la Iglesia transcurrió en diversas épocas y ahora ella se prepara para el arrebatamiento. Las evidencias y las señales están presentes, pero ¿dónde está el Cordero? ¿Estará en los grandes movimientos de personas, en las liturgias, en las dispensaciones?

¡El Cordero está con aquellos que están escuchando su voz!

¿Quién está Oyendo la voz del Cordero?

El apóstol Pablo escribió que la Iglesia sería arrebata al toque de la última trompeta (I Corintios 15:52). Entonces es fundamental para la Iglesia que quiere subir, conocer los toques de la trompeta. El toque se oirá de forma individual, y la Iglesia (como parte de la Obra de Dios) está mostrando algo distinto que el mundo no puede mostrar. Es necesario que la Iglesia Fiel oiga y esté sintonizada, que esté en condiciones de oír el toque de la trompeta.

La Palabra nos dice que la trompeta tocará en los momentos finales. Las señales son manifiestas; el primer, segundo y tercer toque no fueron escuchados, pero la Iglesia debe estar atenta y oír el cuarto toque, pues éste se relaciona directamente con la eternidad, con el término del proyecto de Dios para su Iglesia en este mundo.

¿Pero cómo oiremos a la trompeta? ¿Dónde está el Cordero? En los tiempos del Antiguo Testamento, la trompeta se hacía con el cuerno el carnero. Para confeccionar el instrumento, era necesario que el carnero (Cordero) muriese. Semejantemente a nuestros días, quien no conoce el sacrificio de Jesús, quien no tuvo una experiencia con Su muerte y resurrección, no podrá oír el toque de la trompeta. No alcanza con ir a la iglesia, oír alabanzas o un lindo mensaje, sino que se debe oír el sonido de la eternidad, el cual es difícil de oír en este mundo perturbado de hoy.

El Toque de la Trompeta

Shofar

La Trompeta Sonará

Para poder oír el toque de la trompeta, es necesario estar identificado con la muerte del Cordero, saber por qué Jesús murió y resucitó, tener experiencias con este hecho, saber que Él vino para derramar Su sangre, que significa para nosotros el derramamiento de Su Espíritu (VIDA) sobre nosotros.

La misma experiencia que Abrahán tuvo cuando iba a sacrificar a Isaac, pues el Cordero estaba allí, presente y vivo. La experiencia de Jacob también tiene la presencia del Cordero vivo en su casa, así como la experiencia del pueblo en la salida de Egipto, con el Cordero presente con cada familia. Y hoy también el Cordero está presente en la salida de la Iglesia de este mundo.

La Iglesia debe estar preparada, vigilante. Será un solo toque, como “un abrir y cerrar de ojos”. El toque de la trompeta está asociado con la muerte del Cordero, porque para fabricar el instrumento, era necesario que el carnero (Cordero) muriese. Luego de retirado, el cuerdo se llevaba al fuego para retirar las impuresas internas y externas, restos de carne y olor. Eso representa hoy el olor a muerte del pecado.

La forma del cuerno era modificada dos veces. Primer para limpiarlos y luego para ser usado. El sacerdote hacía un orificio para el pasaje del aire, que debería ser proporcional al tamaño del cuerno. Análogamente, en los días de hoy esto representa el cómo Dios prepara al hombre para ser usado como trompeta de Dios.

Dios es quien remueve los rastros del pecado del hombre, limpiándolo por dentro y por fuera, y lo moldea como siervo suyo. ¿Cómo es el toque de la trompeta? La trompeta es el propio Cordero, el soplo es del Espíritu Santo y el sonido es la Palabra del Padre. El Cordero está presente en medio de la Iglesia, en la Trinidad. El orificio es el canal que une al corazón del hombre a la eternidad de Dios. Cuando Dios habla, el hombre reconoce la voz del Espíritu Santo.

Sólo la Iglesia Conoce el Sonido de la Trompeta

Israel usaba las trompetas como forma dar anuncios al pueblo, dando toques cortos, largos o alternados. Debido a que los toques eran como códigos, los enemigos no descifraban el significado de los sonidos de la trompeta.

El toque de la trompeta hoy es el mismo. Pero sólo quien esté sintonizado con el Cordero podrá oír la trompeta, sea para el toque de queda, para avanzar o prepararse para la guerra. La Obra del Espíritu vive este ejercicio diariamente. El toque de la trompeta, la voz del Padre a través del Cordero que da el soplo de la vida (Su Espíritu), los dones espirituales, son todos códigos usados por el Señor para hablar a Su Iglesia. Éste es el momento más extraordinario de la vida de la Iglesia.

Dios usa al hombre como Su trompeta, y por nos dice en su palabra: “…si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca” (Jeremías 15:19). Es como la limpieza del cuerno. Cuando empezamos a entender eso, comprobamos que cuando se va el olor de la muerte, viene el soplo de la vida (a través de la muerte de Cristo, la resurrección permanece en la vida de la Iglesia).

Éste es el anuncio de la Iglesia (la trompeta es la boca de Dios) sobre el momento solemne y especial. ¿Dónde está el Cordero? ¿Está Él en su casa? ¿Está presente en su vida? ¿En la obediencia? ¿O en los caminos inciertos del hombre? ¿Está en los bailes nocturnos? ¿En las fiestas profanas? ¿Dónde está el Cordero? ¿Cuántos son los que están preparados en este momento?

Vivimos un momento profético. Los códigos se están recibiendo todos los días en medio de la Iglesia. Éste es un momento de definición personal, pues la trompeta está lista para ser usada. La Iglesia conoce el código de la trompeta, que es la Revelación, algo que para muchos es un misterio en estos tiempos. Pero el mundo y el dueño del mundo no lo oirán, porque no conocen los misterios de la Iglesia.

“Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven.” Apocalipsis 22:17

¡Maranata! ¡Ven, Señor Jesús!

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