Estudio para Señoras 26-03-2014

Encuentro con Señoras

Encuentro con Señoras

Les compartimos el estudio completo para la Reunión de Señoras de esta semana. Pueden descargar el archivo completo aquí.

EL FRUTO ALCANZADO A TRAVÉS DE LOS RECURSOS DE LA GRACIA

TEMA: ORACIÓN
TEXTO: Romanos 8.26

“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.”

INTRODUCCIÓN

La oración, cuando es dirigida por el Espíritu Santo, llega a largas distancias, es una transmisión de la vida.

La oración movida por el Espíritu Santo nos libera del pecado. El clamor por la sangre de Jesús nos purifica de todo pecado, trayéndonos sanidad, paz, alegría y seguridad. La oración trae siempre para aquel que ora, el clama: vida – ya sea en sentido físico o espiritual. Es la sanidad del alma y de lo físico que se transmite.

DESARROLLO

El Señor Jesús oró al Padre de forma perfecta, intercediendo en favor de los que son suyos. Él rogó al Padre por nosotros, pidiendo que nos guardase para que fuésemos uno como Él y el Padre. Pidió que nos librase del mal, que nos santificase en la verdad, es decir, en la Palabra que es la verdad.

Pidió: “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo”. – (Juan 17:24)

El pedido del Señor Jesús en la oración resumió su deseo de que fuésemos guardados del mundo y del mal y que estuviésemos con él en la eternidad.

Muchos siervos del pasado, en diversas circunstancias oraron a Dios y recibieron la respuesta a sus oraciones.

  • Abraham oró a Dios, y Dios sanó a Abimelec. – (Génesis 20:17)
  • Moisés suplicó al Señor su Dios, y el Señor se arrepintió del mal que había dicho que iba a hacer a su pueblo. – (Éxodo 32,11, 14)
  • Daniel buscó al Señor en oración, confesando sus pecados y los pecados de su pueblo, y Dios le respondió inmediatamente. – (Daniel 9:17, 23)
  • Ana estaba en amargura de alma oró al Señor y lloró abundantemente, y sucedió que después de un tiempo, ella concibió y dio a luz un hijo. Samuel nació. – (1 Samuel 1:10, 20)
  • Jonás fue llamado por el capitán del barco “dormilón”. Así es el hombre en la desobediencia, es insensible, indiferente a los peligros, echado, acomodado en su pecado. Jonás reconoce su pecado, reconoce su debilidad, su impotencia frente a la desobediencia. Jonás oró desde el vientre del pez. Habló, pues el Señor mandó al pez vomitar a Jonás en tierra. (Jonás 2,1, 10)

APLICACIÓN

Al clamar en oración, en la dirección del Espíritu Santo, liberados por la sangre de Jesús, alcanzamos la respuesta venida de parte del Señor. Alcanzamos vida, liberación y comunión renovada.

Cuando clamamos, buscando con fe, el Señor proporciona el socorro para nuestra necesidad.

El fruto de la oración son todas las respuestas: bendiciones, sanidades, liberaciones, solución de problemas y muchos otros resultados que recibimos como respuesta a nuestras oraciones y clamores.

“…Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová.” – Efesios 6:12.

“…la oración eficaz del justo puede mucho…” – Santiago 5.16

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