Estudio para NIA: La Oposición a Dios

ESTUDIO PARA NIÑOS INTERMEDIOS Y ADOLESCENTES: LA OPOSICIÓN A DIOS

“Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey.”. 1 Samuel 15:23.

Adivinación (Brujería) (rebelión – contienda, tozudez – en contra de la enseñanza revelada por el Señor) e idolatría constituyen una afrenta a la santidad de Dios.

Saúl era desobediente y esto lo apartó de Dios de tal manera que llegó al punto de ser atormentado por el espíritu del mal, y sin la comunión con Dios, cayó en la brujería.

1 Samuel 28:6 – “Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños, ni por Urim, ni por profetas.”

Fue el Estado en que este hombre quedó después de haber sido usado por Dios para profetizar.

Dios nos advierte para vigilar todos los medios por donde el enemigo está actuando y a desviarnos seriamente de eso. No tenemos excusa para permanecer en comunión con las tinieblas. Limpiar los hogares de todo lo que desagrada al Señor y permanecer al abrigo del Altísimo.

En el Antiguo Testamento tenemos el enfrentamiento con los magos, los adivinos (y fueron muchos). Ahora pasaremos algunos ejemplos en el Nuevo Testamento.

Mateo 4:1 – “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo”.

Después de ayunar cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre.

El adversario lo tentó tres veces y tres veces en un libro de la Biblia, Deuteronomio 8:3, 6:13, 6:16, el Señor lo derrotó y le dio la orden: “Vete Satanás.”

Y los ángeles vinieron y sirvieron al Señor.

Debemos mantenernos firmes en la Palabra para vencer al adversario, que hasta al Señor Jesús trató de llevar al mal. La victoria se decretó por el Señor Jesús, que se hizo para nosotros un ejemplo.

“Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados; así que había gran gozo en aquella ciudad.

Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad, y había engañado a la gente de Samaria, haciéndose pasar por algún grande. A éste oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, diciendo: Este es el gran poder de Dios. Y le estaban atentos, porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo.” (Hechos 8:5-11).

He aquí otro ejemplo de la oposición del adversario: Felipe predicó con poder y Simón, que ejercía la magia, engañó a muchos. Esto es lo que hace la magia, engaña, engaña.

Simón llegó a creer, pero no entendía el poder de Dios y le ofreció dinero para conseguir el mismo poder que los siervos tenían por el Espíritu Santo.

Hiel de amargura y lazos de iniquidad.

Librar a nuestros hijos del camino que existe en este mundo malo.

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