Nuestra Doctrina

Origen de la Palabra Maranata

La palabra Maranata no es sólo un nombre, sino un patrimonio espiritual. La palabra Maranata identifica el llamado, una convocación del Espíritu Santo para el momento actual, un tiempo especial de la historia y la vida de la Iglesia, que es el Arrebatamiento.

Nosotros surgimos del medio evangélico como una opción para definir este momento histórico y profético. Maranata es la palabra usada por Paulo para hablar sobre el gran mensaje de la Iglesia, que es “El Rey Viene”, o sea, “Jesús volverá”.

En Enero de 1980, por revelación del Señor Jesús, esta Obra pasó a llamarse Iglesia Cristiana Maranata, mostrando que la obra sería conocida en todo el mundo por el mensaje que estaría predicando. “Maranata, El Señor Jesús Viene”.

Doctrina de Cuerpo

Jesús Cristo es cabeza (Efesios 5:23) y la iglesia Su cuerpo. Esa doctrina ha sido una realidad entre nosotros, no sólo como creencia, si no también como vivencia, con experiencias marcantes en el día a día, de un solo gobierno y una sola doctrina.

Uno de los motivos de que el Señor haya bautizado con el Espíritu Santo a sus siervos (jóvenes, adultos, ancianos) fue para permitir que Él mismo gobierne a Su iglesia. Según el profeta Joel, como consecuencia de este bautismo, sus siervos recibirían visiones, sueños y profecías (Joel 2:28), esto es, todos esos dones que permiten al Señor revelar Su voluntad a sus siervos.

En el tiempo de los apóstoles, observamos que los dones eran usados, sobretodo para revelar la voluntad de Dios sobre Su Obra. Tenemos ejemplos de eso en los dones espirituales por medio de los cuales el Señor reveló a Cornelio que debería llamar a Pedro a su casa (Hechos 10:3-6), orientó a Felipe a predicar al eunuco etíope (Hechos 8:26-29), orientó a Ananías a visitar a Pablo y orar por él (Hechos 9:10-16), reveló a Pedro a no titubear, sino a predicar el evagelio a los gentiles en la casa del centurión (Hechos 10:9-16 y 19:20), reveló a Pablo que no debería predicar el evangelio en Asia ni en Bitinia, sino en Macedonia (Hechos 16:6-10), reveló a la Iglesia cuáles estatutos en el Antiguo Testamento deberían ser cumplidos por los gentiles que se convertían (Hechos 15:28-29), Pablo fue orientado a subir a Jerusalén para someter su enseñanza a los apóstoles (Gálatas 2:1-2), el señor reveló que había elegido a Timoteo para el ministerio de la Palabra (II Timotelo 4:14). Los ejemplos son inumerables.

La iglesia de nuestros días tiene experiencias semejantes. La iglesia ha entendido que el Señor Jesús debe convertirse en la práctica (y no sólo en la teoría) en Cabeza de la Iglesia. Por medio de Su Palabra escrita, tenemos la doctrina y las orientaciones necesarias para la edificación de la Iglesia.

Nuestro Mensaje

Nuestro primer objetivo es divulgar la Obra que el Espíritu Santo está encargando de realizar en este último momento, revelando que el Señor Jesús está vivo, manifestando la presencia real de Cristo en medio de la Iglesia y preparando a la Novia (la Iglesia Fiel) para el arrebatamiento.

Vivimos en el momento profético que antecede al regreso del Señor Jesús en gloria para arrebatar a Su Iglesia. No sabemos el día, ni la hora, pero tenemos la obligación de discernir las señales de los tiempos. Fue para que pudiésemos entender el momento profético en que vivimos, que el Señor Jesús hizo y habló de tantas señales en su sermón profético y en el libro de Apocalipsis.

Entendemos que, como Novia de Jesús, la Iglesia está atenta al momento del regreso del Señor, con lámparas llenas de aceite, o sea, llena del Espíritu Santo, pues, además de haber sido bautizados con el Espíritu, los siervos fieles del Señor se llenan continuamente del Espíritu (Efesios 5:18-21).

En este momento profético, la Iglesia debe estar predicando el Evangelio de Jesús con poder y la Palabra debe ser acompañada de señales que la confirmen. Ésta es la razón por la cual la Iglesia debe buscar el bautismo con el Espíritu Santo (Hechos 1:8) y los dones espírituales). ¡Las manifestaciones de los dones espirituales son usadas por el Señor para demostrar al mundo que Jesús está Vivo!

Además de proclamar que el Señor Jesús está vivo, la Iglesia tiene la gran responsabilidad de anunciar que Él en breve Volverá!

¡Ora, Ven Señor Jesús!

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